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Ciudad del violìn y de la mùsica

Cremona es la capital mundial de lutherìa, el arte antigua de construcciòn del violìn y de los otros instrumentos de cuerda, una primacìa de la cuàl la Ciudad es orgullosa, porque, entre todos los instrumentos musicales, el violìn es aquel màs sabe tocar las cuerdas de los sentimientos y suscitar emociònes.

Màs de doscientos talleres hoy todavìa siguen con la tradiciòn, que fue de lutheres cremoneses muy conocidos, como Antonio Stradivari, los Amati y los Guarneri, mientras una prestigiosa Escuela internaciònal de lutherìa acoje y forma cada año estudiantes procedientes de cada parte del mundo.

Todo en la ciudad habla de violìn y de musica.

Es tambièn posible visitar, sobre prenotaciòn, algunas tiendas, para asistir ?en vivo? a las fases de la producciòn.

Entre breve, a sellar esta extraordinaria vocaciòn de la Ciudad, abrirà el Museo del violìn, una estructura tecnologicamente a la vanguardia, que consentirà de conocer y profundizar todo lo que gira alrededor del màgico mundo del violìn y de escuchar y de disfrutar la voz ùnica, en los locales de la acustica perfecta..

Entre sus hijos màs illustres, Cremona cuenta mùsicos del calibro de Monteverdi y Ponchielli, que han contribuido a dar origen a una importante tradiciòn en el campo de la mùsica clàsica y de conciertos, con citas prestigiosas como el Festival de Monteverdi.

Es con el ano 1893 que empieza la historia del Museo Stradivariano, en ese año fue aceptada de la ciudad de Cremona la donación de Gian Battista Cerani, que consiste en formas, plantillas y herramientas que pertenecían a varios fabricantes de violines cremoneses, algunos de los cuales a Antonio Stradivari. En 1895 Pietro Grulli contribuyò a aumentar la primera donación anadiendo cuatro vicios de madera de origen Stradivariana. Pero lo que constituye la parte más importante del Museo es lo representado por los hallazgos provenientes de la colección del Ignazio Alessandro Cozio conde de Salabue. Nacido en 1755, es considerado el primer gran estudiante de la fabricación de violines.

El actual edificio nace en el 1747 cuando un grupo de nobles decide dotar la ciudad de un teatro público en sustitución de los anteriores teatros aristocráticos. El encargo del proecto le fue dado al arquitecto cremonese Giovanni Battista Zaist y fue llamado teatro Nazari por el nombre del marqués que qerìa su edificación. Destruido por un incendio en el 1806, fue reconstruido por el arquitecto Luigi Canonica y tomò el nombre de Teatro de la Concordia. En el 1824 un nuevo incendio destruyó parcialmente la estructura, inmediatamente ripristinada en la forma que tambièn hoy conserva, por los arquitectos Faustino Rodi y Luigi Voghera: al principio del siglo XX, tomò el nombre de Teatro Amilcare Ponchielli a recuerdo del mayor operista cremonès.

Fue uno de los primeros teatros conjuntos en ciudad : querido en el 1670 por la familia de los marqueses Ariberti, fue destinado por un uso privado, con pasarela elevada, todavìa visible a sureste, que lo conectaba al palacio residensiale. Transformado en oratorio religioso por los Padri Filippini, permaneciò abierto al culto hasta 1798. Despuès el arquitecto Faustino Rodi lo recondujo a su originaria funciòn de teatro con fruiciòn pùblica en la forma arquitectònica hoy en dìa visibile, completada en 1807.